El proyecto de la Iglesia Sta. María la Blanca en Sevilla se centró en la rehabilitación y preservación de un edificio histórico-cultural, respetando su valor patrimonial y asegurando la integridad de sus elementos originales mientras se adaptaba a los requerimientos contemporáneos.
La intervención requirió estrategias constructivas precisas para restaurar elementos arquitectónicos y decorativos, combinando técnicas tradicionales con soluciones modernas que garantizan durabilidad y funcionalidad sin alterar la esencia histórica del edificio.
Se buscó integrar la adaptación a necesidades actuales y criterios de sostenibilidad, permitiendo que el espacio mantenga su relevancia cultural y funcional, asegurando seguridad, accesibilidad y eficiencia energética en el entorno patrimonial.